
Volver
Comienza el ciclo Celuloide Alucinado
01/Abril/2008
La Filmoteca ofrece un amplio recorrido histórico acerca del tratamiento que se ha dado al tema de las drogas en el séptimo arte
El ciclo Celuloide Alucinado pretende realizar
un breve, y por ello necesariamente incompleto, repaso en torno al
tratamiento ético y estético que se ha dado al tema
de las drogas en la historia del séptimo arte. Por tanto, la
intención de este ciclo es la de proporcionar al espectador,
a través de una seleccionada filmografía
narcótica, la oportunidad de acceder desde una
posición objetiva a las distintas miradas que el celuloide
ha vertido sobre una temática tabú como es la
querencia a las drogas. Además, el amplio arco
temporal de los largometrajes y cortos que componen el ciclo, que
abarca desde 1916 hasta 2007, nos permite analizar la
evolución audiovisual que se ha producido en la
representación cinematográfica de los estados
alternativos de la conciencia inducidos por el uso de alcaloides
desde los días del cine silente hasta la posmodernidad.
El ciclo Celuloide Alucinado, pese a girar
alrededor de una temática muy definida, está
compuesto por una filmografía tremendamente
heterogénea que incluye múltiples géneros,
estilos y periodos históricos. Hemos tratado de englobar
casi toda la historia del cine a través de sus distintos
periodos, asimismo hemos intentado que las distintas drogas que
existen estuvieran representadas.
De esta manera, finalmente hemos compuesto una filmografía
que arranca cronológicamente con una pequeña
película muda titulada The Mistery of the Leaping
Fish (1916), se trata de una parodia del cine detectivesco
en la que Douglas Fairbanks encarna a un investigador llamado Coke
Ennydey (literalmente “Coca a diario”) cuya desmedida
pituitaria hace honor a su nombre.
La década de los 30 está excepcionalmente
representada aquí con tres filmes exploitation que con el
tiempo han pasado a ser considerados títulos de culto:
Narcotic (1934), Marihuana
(1936), ambas dirigidas por Dwain Esper;
y la mítica Reefer Madness (1936),
documental antidroga customizado por Esper para reconvertirlo en
film exploit, que durante los 70 fue reivindicado por la cultura
underground y se convirtió en un exitoso musical.
No podía faltar en nuestro recorrido por el
Celuloide Alucinado, la visión que el
Hollywood clásico aportó sobre las drogas. En este
contexto el pionero fue Otto Preminger, que en 1955 tuvo que
autoproducirse de manera independiente El hombre del brazo
de oro (The Man with the Golden Arm) un descarnado
melodrama sobre un batería de jazz adicto a la
heroína al que dio vida Frank Sinatra, aunque diez
años antes y dentro del Sistema de Estudios Billy Wilder ya
había ofrecido un retrato feroz sobre el alcoholismo con
Días sin huella (The Lost Weekend, 1945).
Howard Hawks puso su granito de arena en clave de comedia con la
magnífica Me siento rejuvenecer (Monkey Bussines,
1952) .Otra rara y extraordinaria muestra del escaso
tratamiento que recibieron las drogas en la época dorada de
Hollywood es Bigger than Life (1956), firmada por
el eterno indomable Nicholas Ray.
En la década de los 60 el siempre atento productor
independiente Roger Corman aprovecho el tirón contracultural
y el apogeo del LSD para hacer su colorida The Trip
(1967), protagonizada por un flipado Peter Fonda y con
guión del experimentado psiconauta Jack Nicholson.
Entre las producciones más recientes que se han dedicado a
las drogas están presentes Sangre y salsa (Mixed
Blood Cocaine, 1984), cocktail cocainomano del warholiano
Paul Morrissey; Réquiem por un sueño
(Réquiem for a Dream, 2000), donde Darren Aronofsky
adapta con vigor anfetamínico una novela de Hubert Shelby
Jr, Trainspotting (1996), excelente
adaptación del libro homónimo de Irvine Welsh;
y Spun (2002, Jonas Akerland), centrada en las existencias de un
grupo de adictos al speed. Además de, cómo no, los
dos grandes paradigmas posmodernos del Celuloide
Alucinado, es decir, aquel cuyos fotogramas están
tan intoxicados como su argumento: El almuerzo desnudo
(Naked Lunch, 1991), donde la novela de William S.
Burroughs sirve a Cronenberg para hacer una reflexión
alucinada sobre el proceso creativo, y Miedo y asco en Las
Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998), ejemplar
adaptación del politóxico reportaje gonzo de Hunter
S. Thompson protagonizado por unos desquiciados Johnny Deep y
Benicio Del Toro.
subir
|